Metodología del CSI

Documentación metodológica completa del Índice de Severidad de Conflictos (CSI) de International Affairs Watch.

¿Qué es el Índice de Severidad de Conflictos (CSI)?

El Índice de Severidad de Conflictos (CSI) es un marco de monitoreo y evaluación desarrollado por International Affairs Watch (IAW) para medir la severidad, evolución e impacto sistémico de conflictos, crisis y focos geopolíticos en todo el mundo. No pronostica resultados ni asigna predicciones deterministas; más bien captura cambios en la intensidad, alcance e impacto de los conflictos a lo largo del tiempo.

El CSI existe para abordar un desafío recurrente en el análisis de conflictos: la necesidad de una herramienta de evaluación estructurada, comparable y transparente que combine indicadores cuantitativos con juicio cualitativo. Muchos esfuerzos de monitoreo dependen únicamente de conteos de eventos o de opinión experta no estructurada. El CSI integra ambos enfoques dentro de un marco analítico consistente.

El marco está diseñado para apoyar a investigadores, periodistas, responsables de políticas, estudiantes y analistas en la comprensión de cuán severa es una situación dada, cómo evoluciona y dónde se encuentran sus principales presiones. No pretende medir legitimidad, culpabilidad o valor moral de ningún actor.

Varias distinciones conceptuales sustentan el CSI. Un evento es una ocurrencia discreta (p. ej., un ataque, un desplazamiento, una declaración diplomática). Una situación es el contexto más amplio en el que ocurren los eventos. Un conflicto es una confrontación sostenida que involucra actores organizados e intereses incompatibles. La severidad se refiere a la intensidad, alcance y costo humano de esa confrontación. El CSI evalúa situaciones y conflictos, no eventos aislados, y se enfoca en la severidad como un atributo multidimensional.

Marco Conceptual

La severidad del conflicto no puede capturarse adecuadamente con una sola variable. La letalidad por sí sola ignora la presión humanitaria; el alcance geográfico por sí solo ignora el colapso institucional; las bajas civiles por sí solas ignoran el riesgo de escalada. El CSI se basa en la premisa de que la severidad es multidimensional y que tanto las dinámicas de seguridad como el impacto civil deben considerarse conjuntamente.

La tendencia y la dirección importan tanto como los niveles absolutos. Un conflicto de alta severidad estable presenta desafíos diferentes que uno en rápida escalada. Una situación que ha mejorado de crítica a alta sigue requiriendo atención, mientras que una que pasa de baja a moderada puede ameritar un monitoreo más cercano. Por ello, el CSI incorpora la evaluación de tendencia junto con la evaluación de nivel.

El CSI se construye en torno a cuatro dimensiones centrales, cada una reflejando un aspecto distinto de la severidad:

1. Intensidad de la violencia

Esta dimensión captura la frecuencia, escala y naturaleza de los actos violentos. Incluye enfrentamientos armados, terrorismo, represión y uso de armamento pesado. Mayor intensidad implica violencia más frecuente o más letal, pero no necesariamente una mayor huella geográfica.

2. Alcance geográfico y propagación

Esta dimensión captura hasta qué punto el conflicto o la crisis afectan territorio y poblaciones. Considera el número de regiones afectadas, la propagación urbana versus rural, los efectos transfronterizos y el grado de control o disputa territorial. Una crisis localizada puede tener alta intensidad pero alcance limitado; una difusa puede tener intensidad moderada pero alcance amplio.

3. Impacto civil y humanitario

Esta dimensión captura el daño a civiles y la capacidad de los actores humanitarios para responder. Incluye bajas, desplazamiento forzado, restricciones al acceso humanitario y daño a servicios e infraestructura esenciales. La severidad aquí se mide no solo por la violencia directa sino por la privación, el desplazamiento y la asistencia bloqueada.

4. Desestabilización política e institucional

Esta dimensión captura el grado en que las instituciones políticas están tensionadas, paralizadas o colapsando. Considera la legitimidad y el control gubernamental, la parálisis o quiebre político, las medidas de emergencia y la represión, y el riesgo de crisis de régimen o falla estatal. Situaciones con violencia directa limitada pueden puntuar alto si la estabilidad institucional está gravemente comprometida.

¿Qué tipos de situaciones cubre?

El CSI se aplica a distintos tipos de situaciones, incluyendo pero no limitándose a: conflictos armados, crisis de seguridad interna, inestabilidad política, emergencias humanitarias y focos geopolíticos.

No todas las situaciones involucran guerra activa. Algunas puntúan alto debido al riesgo de escalada, la inestabilidad sistémica o la presión humanitaria sin combate sostenido. Otras pueden involucrar violencia de baja intensidad pero deterioro institucional o humanitario significativo.

El CSI está diseñado para ser comparable entre distintos tipos de crisis. Una crisis política con alta desestabilización institucional y una guerra civil con alto impacto civil pueden ambas evaluarse en la misma escala, permitiendo comparación entre contextos y respetando la naturaleza distinta de cada situación.

Indicadores utilizados en el CSI

El CSI se construye usando un conjunto estructurado de indicadores agrupados por dimensión. Ningún indicador único determina el puntaje; múltiples indicadores se ponderan y contrastan. A continuación se describe qué se mide en cada dimensión y por qué importan estos indicadores.

A) Indicadores de seguridad y violencia

Qué se mide: Frecuencia y tipo de incidentes violentos, presencia de actores armados organizados y uso de armamento pesado.

Ejemplos de indicadores: Frecuencia de incidentes violentos; tipo de violencia (enfrentamientos armados, terrorismo, represión); presencia de actores armados organizados; uso de armamento pesado.

Por qué importan: Estos indicadores capturan la dimensión de seguridad directa de un conflicto. Ayudan a distinguir entre incidentes esporádicos y violencia sostenida, y entre confrontaciones de baja y alta intensidad.

B) Alcance geográfico y operativo

Qué se mide: Extensión territorial de la crisis, propagación urbana versus rural, efectos transfronterizos y control o disputa territorial.

Ejemplos de indicadores: Número de regiones afectadas; propagación urbana vs rural; efectos transfronterizos; control o disputa territorial.

Por qué importan: El alcance determina cuántas personas e instituciones están expuestas al conflicto. Una crisis geográficamente contenida puede ser severa localmente pero de impacto sistémico limitado; una extendida afecta a más poblaciones y complica la respuesta humanitaria y política.

C) Impacto civil y humanitario

Qué se mide: Daño a civiles, desplazamiento, restricciones al acceso humanitario e impacto en servicios esenciales.

Ejemplos de indicadores: Bajas civiles; desplazamiento forzado; restricciones al acceso humanitario; impacto en servicios e infraestructura esenciales.

Por qué importan: Esta dimensión asegura que el costo humano sea central en la evaluación. Conflictos con intensidad militar limitada pueden causar sufrimiento humanitario severo mediante bloqueos, desplazamiento o colapso de servicios.

D) Estabilidad política e institucional

Qué se mide: Control y legitimidad gubernamental, parálisis política, medidas de emergencia y riesgo de crisis de régimen o falla estatal.

Ejemplos de indicadores: Legitimidad y control gubernamental; parálisis o quiebre político; medidas de emergencia y represión; riesgo de crisis de régimen o falla estatal.

Por qué importan: El colapso o la parálisis institucional amplifican el riesgo y complican la resolución. Una situación con violencia moderada pero instituciones en colapso puede ser más severa en términos sistémicos que una con mayor violencia pero gobernanza funcional.

Escala de puntuación y niveles de severidad

El CSI utiliza una escala de severidad de 1 a 5 con descripciones cualitativas. La puntuación refleja las condiciones actuales según la evidencia disponible; no predice desarrollos futuros.

1 – Muy bajo

Definición: Violencia activa mínima o nula; instituciones estables; presión humanitaria negligible; sin riesgo significativo de escalada.

Distinción: Las situaciones en este nivel muestran incidentes aislados como máximo, sin patrón de conflicto sostenido o estrés sistémico. Se monitorean por cambios pero no ameritan alerta elevada.

2 – Bajo

Definición: Violencia o tensión esporádica; impacto humanitario limitado; instituciones mayormente funcionales; bajo riesgo de escalada.

Distinción: Las situaciones en este nivel exhiben incidentes recurrentes pero contenidos. El impacto civil y el estrés institucional permanecen limitados. La situación es estable o evoluciona lentamente.

3 – Moderado

Definición: Episodios violentos regulares o tensión sostenida; impacto humanitario notable; cierta tensión institucional; riesgo de escalada moderado.

Distinción: Las situaciones en este nivel muestran un patrón claro de violencia o inestabilidad con efectos civiles e institucionales mensurables. La escalada es posible pero no inminente.

4 – Alto

Definición: Alta intensidad o amplio alcance; crisis humanitaria significativa; tensión institucional seria; riesgo de escalada elevado.

Distinción: Las situaciones en este nivel requieren atención sostenida. La violencia, la necesidad humanitaria o el estrés institucional han alcanzado niveles que imponen costos elevados y crean condiciones para mayor deterioro.

5 – Crítico

Definición: Muy alta letalidad, crisis humanitaria severa o colapso institucional inminente; riesgo de escalada muy alto; se recomienda atención internacional urgente.

Distinción: Las situaciones en este nivel representan la máxima severidad en la escala. Combinan múltiples dimensiones severas y presentan riesgos agudos para poblaciones y estabilidad regional.

Tendencia y dirección del cambio

El CSI siempre incluye una evaluación de tendencia. La tendencia indica si la situación está mejorando, estable o deteriorándose durante un período definido.

Un conflicto de alta severidad estable es cualitativamente diferente de uno en rápida escalada. El primero puede requerir engagement humanitario y político sostenido; el segundo puede requerir desescalada urgente y alerta temprana. De forma similar, una situación que pasa de crítica a alta severidad sigue siendo seria pero señala un cambio positivo.

Los desarrollos recientes pesan más que los eventos más antiguos. La tendencia refleja dinámicas de corto a mediano plazo, típicamente semanas a pocos meses, dependiendo de la disponibilidad de datos y el ritmo del cambio.

La tendencia no implica inevitabilidad. Una tendencia deteriorante no significa que la escalada sea segura; una tendencia mejorante no significa que la recaída sea imposible. La tendencia es una evaluación observacional, no un pronóstico.

Fuentes de datos y evidencia

El CSI se basa en múltiples tipos de fuentes, incluyendo: inteligencia de fuentes abiertas (OSINT); informes de organizaciones internacionales (p. ej., agencias de Naciones Unidas, CICR); informes de ONG y agencias humanitarias; reportes de medios reputados; y conjuntos de datos de eventos (p. ej., conjuntos de datos de conflicto y violencia).

Ninguna fuente única determina el puntaje. La información se contrasta cuando es posible. La confiabilidad de la fuente, la consistencia en el tiempo y la independencia se consideran en la evaluación.

IAW no realiza investigación de campo primaria. Toda la evidencia proviene de fuentes de acceso público o publicadas institucionalmente. Cuando las fuentes confluyen, los analistas ponderan confiabilidad y recencia y documentan el fundamento de la evaluación.

Rol del juicio analítico

El CSI no es un índice plenamente automatizado. El juicio analítico juega un rol crítico en interpretar datos, reconciliar fuentes en conflicto y aplicar el marco a contextos diversos.

La evaluación cualitativa es necesaria porque los indicadores no siempre son directamente comparables entre contextos, la calidad del reporte varía, y algunas dimensiones (p. ej., desestabilización institucional) resisten una cuantificación simple. Los analistas contextualizan los datos dentro del entorno político, histórico y geográfico específico.

El sesgo se mitiga mediante criterios estructurados, documentación explícita del fundamento y revisión interna. Los analistas aplican las mismas dimensiones y niveles de severidad en todas las situaciones en la medida posible. Los cambios en los puntajes se documentan con justificación clara.

Limitaciones del CSI

El CSI tiene limitaciones importantes. Las brechas de información son comunes en áreas afectadas por conflictos; algunos eventos están subreportados o se reportan con demora. El sesgo en el reporte puede afectar ciertas regiones o tipos de violencia más que otros.

Las situaciones de evolución rápida pueden superar la disponibilidad de datos verificados. Los puntajes pueden retrasarse respecto a los desarrollos en tiempo real. La disponibilidad de datos difiere entre regiones; algunos contextos se benefician de una infraestructura de monitoreo más rica que otros.

Los puntajes del CSI pueden revisarse a medida que emerge nueva información. IAW mantiene el derecho de actualizar evaluaciones cuando la evidencia lo justifique. Los usuarios deben tratar el CSI como una herramienta analítica, no como una verdad absoluta. Apoya la comprensión y la comparación pero no reemplaza el análisis específico del contexto ni el juicio profesional.

Cómo se utiliza el CSI en la plataforma IAW

El CSI aparece en la plataforma IAW en varias formas: en páginas de detalle de conflictos y situaciones; en mapas y visualizaciones por capas; en panoramas regionales; y en displays de monitoreo de tendencias.

El índice está diseñado para apoyar la comprensión, permitir comparación entre situaciones y mejorar la conciencia situacional. Ayuda a los usuarios a evaluar rápidamente la severidad e identificar situaciones que merecen mayor atención.

El CSI no está diseñado para recomendar acciones de política ni predecir resultados de conflictos. Proporciona una evaluación de la severidad y tendencia actuales; no prescribe respuestas ni pronostica escenarios específicos.

Transparencia metodológica y actualizaciones

La metodología del CSI está disponible públicamente. IAW está comprometido con la transparencia para que los usuarios puedan entender cómo se producen los puntajes e interpretarlos apropiadamente.

Pueden ocurrir actualizaciones a la metodología a medida que evolucionan los estándares analíticos, se disponen nuevas fuentes de datos o se incorpora retroalimentación de usuarios y expertos. Los cambios se documentan y comunican. Las revisiones sustantivas se anuncian y explican.

IAW acoge retroalimentación sobre la metodología. Para consultas o sugerencias, los usuarios pueden contactar a la organización a través de los canales designados.

Documento metodológico completo
Volver al CSI